Existen dos tipos de cicatrices. Las cicatrices malas, y las
buenas. Es decir: las que duele recordar y las que quieres recordar, las
forzadas y las involuntarias, las que te dejan marcada por dentro… y las que
dejan marcas por fuera. En términos literarios: las cicatrices solo son efectos
colaterales de algo que sucedió en nuestras vidas y las marcó, de manera buena
o mala.
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